
Hemos pasado unos días fabulosos de campamento, creciendo como personas y como cristianos por medio de la convivencia, la amistad y el contacto con la naturaleza.

Con la mirada puesta en el apóstol san Pablo, amigo de Cristo y nuestro, hemos profundizado en la misión que tenemos de ser "apóstoles del siglo XXI".

En los días del campamento se aprende que es posible vivir y ser felices sin tantas necesidades artificiales que nos creamos y que terminan esclavizándonos, se llamen como se llamen (psp, móvil, botellón, coche, TV,... o lo que sea).
Que el Señor bendiga y guarde a todos los que habéis colaborado para que fuera posible este campamento.