martes 24 de enero de 2012

Cine de Valores: El señor de las moscas


"El hecho de crear este cineclub no parte únicamente de la idea de juntarnos un grupo de personas para ver cine, y de este modo convertirse en un paliativo de la pasión por el séptimo arte; más bien, este cineclub –o mejor dicho, proyecto de cineclub- parte con el propósito de hacernos crecer como personas viendo cine”.

Así presentábamos por primera vez este cineclub que tomaba el osado nombre de Cine de Valores. En él se encerraba la idea de agrupar gente alrededor de una película para que hablasen de valores. Con ello, pretendíamos decir que existen valores que construyen y dignifican a los seres humanos lejos de relativismos e interpretaciones arbitrarias. Y hoy, esta idea continua viva: QUEREMOS SEGUIR PONIENDO EN NUESTRA SOCIEDAD UN DEBATE SOBRE VALORES.

Para ello, Cineclub Cine de Valores te invita una vez más a una apasionante noche, donde a través del séptimo arte, debatiremos sobre aquello que hace bello el vivir. Puede haber muchas formas de ver cine, pero nosotros te ofrecemos una diferente donde podrás compartir todo aquello que te sugiere la película.

Nuestra próxima cita será el sábado 4 de febrero, a las 21:00, una vez más en los Salones Parroquiales de San Julián (a quien agradecemos enormemente su apoyo y generosidad). Proyectaremos la película “El señor de las moscas”, una producción estadounidense basada en la novela del mismo nombre del escritor William Golding, y que viene a plantearnos si el ser humano es bueno por naturaleza, o más bien, todo lo contrario.

Contamos con nuevas películas, nuevas personas en nuestras filas y muchas sorpresas. No lo pienses más, participa de la comunidad de Cineclub Cine de Valores. Apunta esta fecha en tu agenda. Te esperamos.



Echa un vistazo al trailer:

http://www.youtube.com/watch?v=T45MsH6pwM4&feature=related





CINECLUB CINE DE VALORES

Una apuesta por acercarse y hacer propios los valores

que construyen a los seres humanos a través del cine.

lunes 5 de diciembre de 2011

Historia de la Iglesia: EDAD MEDIA (I)

CAÍDA DEL IMPERIO ROMANO.


En el año 395 murió el emperador Teodosio, y el Imperio quedó dividido en Oriente (capital Constantinopla) y Occidente (capital Roma).

Mientras Oriente se mantenía, el Imperio Romano de Occidente se fue debilitando hasta derrumbarse por las invasiones de los pueblos bárbaros en el siglo V.

Desde el norte, diversas tribus de pueblos germánicos fueron entrando en el territorio del Imperio, que era incapaz de hacerles frente por la falta de soldados y de medios para mantenerlos.

Los visigodos con Alarico (año 410) saquean Roma y se establecen en España; los vándalos llegan hasta el norte de África; los hunos con Atila (año 452) llegan a Roma y gracias al Papa san León Magno se retiran; y en el año 476 es destronado Rómulo Augústulo, el último emperador romano de Occidente.


LOS NUEVOS REINOS: EL ORIGEN DE EUROPA.


Estas tribus (visigodos, ostrogodos, francos, lombardos, anglos, sajones, vándalos,...) se asentaron en las distintas regiones formando reinos, que son el origen de las posteriores naciones europeas.

No fue fácil la unión de los antiguos habitantes del Imperio Romano con los nuevos pobladores de origen bárbaro. Los nuevos pueblos tenían sus dioses, su propia cultura, una moral más relajada, etc. Sin embargo, la superioridad de la cultura romana y de la religión cristiana se fue imponiendo poco a poco. Se podría decir que se produjo una nueva cultura cristiana, síntesis de la grecorromana y de la germánica.


LA EVANGELIZACIÓN DE EUROPA.


Los pueblos que habían invadido el Imperio Romano eran paganos o arrianos, y poco a poco fueron convirtiéndose a la fe cristiana católica.

Los protagonistas de esta tarea fueron los Papas, que impulsaron las misiones de evangelización; los grandes misioneros (san Benito, san Agustín de Canterbury, san Bonifacio, san Cirilo y san Metodio, etc.); los reyes y príncipes, que al convertirse arrastraban a todo su pueblo; las mujeres cristianas, tanto monjas consagradas a Dios, como esposas-madres de familia que sembraban la fe en sus hogares.

En este proceso evangelizador había un primer momento de conversión, en el que se bautizaban masivamente todos los miembros del pueblo, con sus reyes y príncipes. Después, venía la instrucción o catequesis, para ir cambiando la mentalidad y las costumbres contrarias al Evangelio (venganzas, sensualidad, supersticiones,...).


LA GALIA: Allí se instalaron los francos, que eran paganos. El rey Clodoveo, casado con la católica Clotilde, se convirtió y se bautizó en la Navidad del año 496. Con él, toda la nación de los francos se convirtió. Es el primer reino bárbaro que se hizo católico.

BRITANIA: Ya en el siglo V los celtas de las Islas Británicas eran en su mayoría cristianos, y vivían la fe alrededor de los monasterios. En el año 596 el Papa san Gregorio Magno envía a Inglaterra a cuarenta monjes misioneros dirigidos por san Agustín, primer arzobispo de Canterbury.

GERMANIA: Fue cristianizada por los anglos y los sajones, que enviaron a los monjes san Wilibrordo (siglo VII) y san Bonifacio (siglo VIII).

PUEBLOS ESLAVOS: (serbios, croatas, eslovenos, checos, sorabos, polacos, obodritas, pomeranos). Recibieron la fe de misioneros que venían de Roma y de Constantinopla. Los hermanos Cirilo y Metodio crearon el alfabeto eslavo -cirílico- y en su propia lengua transmitieron el Evangelio. En el año 865 se bautizó Boris I, rey de los búlgaros, y en el 989, el príncipe Vladimiro de Kiev (Rusia).

ITALIA: Se convirtió en reino de los ostrogodos, con capital en Ravena. Algunos pensadores cristianos como Boecio y Casiodoro junto con los Papas y los monjes, defendieron y transmitieron los valores cristianos, que fueron calando poco a poco en los bárbaros.


CRISTIANIZACIÓN DE HISPANIA.


Desde el año 411 existía el reino visigodo, con capital en Toledo. Los visigodos eran cristianos arrianos (v. tema 4), desde antes de llegar a Occidente, por la predicación del obispo Wulfilas.

Tras las primeras tensiones entre los hispano-romanos, católicos, y los visigodos arrianos, hubo un tiempo de calma hasta el año 459, con el rey Teodorico.

Con el rey Aguila, del 549 al 555, volvieron las represiones y los destierros contra los católicos, que provocaban insurrecciones y luchas.

Después, el rey Leovigildo intentó unir a todos en la fe arriana. Su hijo, san Hermenegildo, se hizo católico por influencia del obispo san Leandro de Sevilla, y su padre lo mandó matar.

Al morir Leovigildo (586), le sucedió su otro hijo, Recaredo, que se convirtió a la fe católica en el año 589, en el III Concilio de Toledo. Desde entonces, destacan en la Iglesia española grandes figuras tanto en lo cultural, como en lo religioso: san Isidoro de Sevilla, San Ildefonso de Toledo, san Braulio de Zaragoza, san Fulgencio de Écija.


jueves 1 de diciembre de 2011

Quién es realmente Papa Noel...



La devoción a san Nicolás es un hecho asombroso en extensión e intensidad.

Hay miles de iglesias bajo su advocación en todo el mundo.

Los niños de muchos países esperan de él los juguetes...

Su fiesta se celebra el 6 de diciembre.

















San Nicolás fue obispo de la ciudad de Mira, en Licia, Asia Menor (corresponde a la localidad turca llamada actualmente Dembre), en el s. IV, y sus reliquias se veneran en Bari (Italia). Muy pocos son los datos que se conocen de la vida de este santo, puesto que no existen testimonios auténticos contemporáneos. Sus biografías más antiguas son de algunos siglos posteriores a la época en que se cree que vivió. Se considera que nació en Patara (Asia Menor) alrededor del año 270, y que murió un día 6 de diciembre de un año entre 345 y 352.

Lo poco que se conoce de la figura de San Nicolás contrasta fuertemente con la universalidad de su fama y de su culto, con la popularidad de que goza en oriente y en occidente, aun en los tiempos modernos, y con la abundancia de leyendas creadas en torno a él. Fue tan popular en la antigüedad, que se le han consagrado en el mundo más de dos mil templos. Era y es invocado en los peligros, en los naufragios, en los incendios y cuando la situación económica se ponía difícil, y la gente conseguía por su intercesión favores admirables.

Existen muchas obras que hablan de la vida del santo. Entre ellas destaca una compilación de San Metodio, Arzobispo de Constantinopla, que ofrece un resumen de todas las piadosas y maravillosas historias que se contaban de él.

Según estas historias, ya desde el nacimiento de Nicolás los prodigios se suceden uno tras otro: Desde niño se caracterizó porque todo lo que conseguía lo repartía entre los pobres. Decía a sus padres: "sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto". La generosidad es una virtud que siempre se ha asociado a este santo.

Fue ordenado sacerdote por un obispo tío suyo. Al morir sus padres atendiendo a los enfermos en una epidemia, él quedó heredero de una inmensa fortuna. Entonces repartió sus riquezas entre los pobres y se fue a un monasterio. Después de visitar Tierra Santa llegó a la ciudad de Mira (Turquía) donde fue elegido obispo. Su elección se consideró un designio divino.

San Nicolás es especialmente famoso por los numerosos milagros que lograba conseguir de Dios. Se le representaba con unos niños, porque se contaba que un criminal había herido a cuchillo a varios niños, y el santo al rezar por ellos obtuvo su curación instantánea.

También pintan junto a él a una joven, ya que se dice que en su ciudad había un anciano muy pobre con tres hijas a las que no lograba casar por su extrema pobreza; el santo, por tres días seguidos, cada noche le echó por la ventana una bolsa con monedas de oro, y así el anciano logró casarlas.

Otra historia cuenta como estando unos marineros en medio de una terribilísima tempestad en alta mar, empezaron a decir: "Oh Dios, por las oraciones de nuestro buen obispo Nicolás, sálvanos". Y en ese momento vieron aparecer sobre el barco a San Nicolás, el cual bendijo al mar, que se calmó, y en seguida desapareció. Por esto es considerado también patrono de los marineros.

En otra ocasión iban a condenar injustamente a tres amigos suyos que estaban muy lejos. Ellos rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión de Nicolás, su obispo, los protegiera, y esa noche en sueños el santo se apareció al juez y le dijo que no podía condenar a esos tres inocentes; así, al siguiente día fueron absueltos.

Cuando el emperador Licinio decretó una persecución contra los cristianos Nicolás fue encarcelado y azotado, pero siguió aprovechando toda ocasión que se le presentaba para hablar del cristianismo a cuantos trataban con él. Luchó contra la idolatría, y convirtió a judíos y árabes. Una vez muerto, el poder milagroso del santo seguía asistiendo a todos aquellos que le invocaban.

En Roma ya en el año 550 le habían construido un templo en su honor. En 1087, las reliquias de San Nicolás fueron trasladadas a Bari: según la tradición —avalada por un documento del s. XII— cuando los mahometanos invadieron Turquía, un grupo de católicos sacó de allí en secreto las reliquias del santo y se las llevó a la ciudad de Bari, en Italia. Allí se obtuvieron tan admirables milagros por intercesión del santo, que su culto llegó a ser sumamente popular en toda Europa.

En 1089 el mismo papa Urbano II consagró la cripta en donde son venerados los restos del santo. Es Patrono de Rusia, de Grecia y de Turquía, e innumerables iglesias le han sido dedicadas. En oriente lo llaman San Nicolás de Mira, por la ciudad de la que fue obispo, pero en occidente se le llama San Nicolás de Bari. Aún en la actualidad es considerado en muchas partes como patrono de los niños y de los marineros.

Origen de la figura de Santa Claus

Su fiesta se celebra el 6 de diciembre. Por haber sido tan amigo de la niñez y tan generoso, en algunos países europeos se repartían en este día dulces y regalos a los niños, y prácticamente con esta fecha se empezaban las festividades de diciembre, relacionando así al santo con las fiestas navideñas.

Durante los siglos XVII y XVIII coinciden en Estados Unidos inmigrantes de distintas culturas como la británica, la holandesa y la alemana: la tradición católica de holandeses y alemanes, que tenía devoción a San Nicolás se mezcló con la de “Father Christmas” (el padre de la Navidad) que era la figura típica de las fiestas navideñas en Inglaterra.

Como derivación del nombre del santo en alemán (San Nikolaus) lo empezaron a llamar Santa Claus, y fue popularizado en la década de 1820 —a través de un poema famosísimo en los Estados Unidos del poeta Clement Clark Moore— como un amable y regordete anciano de barba blanca, al que llama “St. Nick”, que la noche de Navidad pasaba de casa en casa repartiendo regalos y dulces a los niños en un trineo volador tirado por renos.

La marca de refrescos Coca-Cola, al utilizar al personaje como parte de su campaña comercial en Navidad, cambiaría su capa de pieles por un traje rojo y blanco, dando así lugar al personaje de Santa Claus tal como se conoce ahora, también llamado Papá Noel y por supuesto —rememorando su origen— San Nicolás.