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miércoles, 21 de octubre de 2015

Clase de Religión: ¿sí o no?

   Por enésima vez vuelve a salir, en época previa a las elecciones, la cuestión acerca de la enseñanza religiosa escolar, con grandes titulares en los medios de comunicación y con grandes aspavientos en defensa de una pretendida neutralidad de la escuela y del estado. Se emplean muchos argumentos a favor y en contra de dicha asignatura y de cualquier optativa que se pueda impartir para los que no desean la clase de religión; se discute acerca de la presencia pública de las confesiones religiosas, haciendo especial énfasis en la católica, y se cuestiona, en esta ocasión, los acuerdos internacionales con la Santa Sede y la Constitución Española. Indudablemente, como ocurre con multitud de temas, podemos dialogar y discutir presentando muchas razones a favor y en contra, y en cualquier manera de organizar la educación encontraremos aspectos mejorables; es lo que ocurre con las realizaciones humanas: siempre imperfectas, siempre susceptibles de mejora, y nunca lloviendo a gusto de todos.

   Se puede defender la necesidad de impartir enseñanza religiosa atendiendo a fundamentos jurídicos: leyes que hablan de los derechos de los padres y madres con respecto a la educación de sus hijos, los citados acuerdos del Estado Español y el Vaticano, los diferentes artículos de la Constitución, las recomendaciones de la Unión Europea acerca de educación en valores y religiosa, etc. Al comparar los sistemas educativos europeos descubrimos que en la mayoría de los países vecinos hay clase de religión de una manera o de otra. Sin embargo está claro que las leyes se pueden cambiar, y esto es lo que proponen algunos de nuestros políticos, de manera que con otro cuerpo legislativo diferente, se acabó el argumento... 

   También podemos hablar de la importancia de las religiones en la historia y las costumbres de nuestra civilización, en el influjo cultural del hecho religioso, de modo que un analfabeto religioso no entendería gran parte del patrimonio de nuestra nación, ni de Europa, ni del resto del mundo. Siendo esto cierto, no justifica la clase de religión de carácter confesional: bastaría con una historia de las religiones o unas nociones de cultura religiosa. Algo que, por cierto, está incluido en la programación de la actual clase de religión: durante los años que he dado clase en institutos públicos, muchos profesores se sorprendían al saber que en clase de religión católica los alumnos aprendían acerca de otras religiones como la judía, la islámica, la budista, el hinduismo, y otras. 

   Pienso que mucho más importante es el tema de que las familias son las que tienen derecho a elegir qué tipo de educación quieren para sus hijos. Y este derecho no se basa en ninguna ley establecida por un parlamento ni se fundamenta en ninguna constitución: es un derecho del ser humano que brota de su dignidad y de la vinculación natural de cada persona con aquellos que le han engendrado a la vida. El individuo, la familia y la misma sociedad, así como sus derechos, son anteriores al estado; confundir sociedad y estado es totalitarismo. Las escuelas y las autoridades públicas colaboran con los padres en la educación de sus hijos, y no al revés, como han formulado algunas leyes educativas españolas recientes. Es un dato público contrastado (y no una encuesta electoral), el de la cantidad de familias que cada año solicitan enseñanza religiosa para sus hijos; es un referéndum anual acerca de la clase de religión. 

   Finalmente, hay un argumento muy poco utilizado: ¿por qué tiene que haber clase de religión? Por la misma razón por la que tiene que haber clase de matemáticas, o de historia, o de arte, o de inglés, o de cualquier otra asignatura. La finalidad de la escuela, en primaria, secundaria, bachillerato, es la de ofrecer a nuestros niños y jóvenes una formación integral y general, que les prepare para la vida en un futuro próximo pero que no podemos adivinar. Intentamos que adquieran conocimientos y competencias para desenvolverse en el mundo, y por eso les transmitimos nuestro saber, pero existe un campo del saber que es el religioso. Si lo suprimimos, damos una educación reduccionista. Dialogando una vez con un profesor de economía de un instituto del estado, le decía que él daba clase de economía trasladando al nivel de bachillerato sus estudios universitarios de Empresariales, y yo daba clase de religión, trasladando al mismo nivel mis estudios universitarios de Teología. 

   El estudio confesional del hecho religioso intenta responder a la pregunta de por qué el ser humano ha buscado sentido a su vida y a la realidad en esa tradición concreta, intenta dialogar desde la visión de la propia fe con otras interpretaciones, proporciona valores y actitudes para la conducta y la convivencia, presenta un camino de respuesta a las preguntas del ser humano. Parece razonable que quien imparte este saber religioso, por su carácter de significado profundo acerca de la vida, tenga una vinculación personal al contenido transmitido, además de la correspondiente titulación académica de rango universitario. 

   Este cuerpo de conocimientos que forma el saber religioso puede ser estudiado como el de cualquier otro campo del saber humano. Y lo pueden estudiar tanto los que son creyentes como los que no, porque es algo distinto a la expresión de la fe que se realiza en las iglesias, sinagogas, mezquitas y otros templos. Y lo debe poder elegir cualquiera, independientemente de que estudie en un colegio de titularidad estatal, religiosa o privada.

   Actualmente en España se puede recibir enseñanza religiosa confesional católica, evangélica, judía y musulmana, y quien lo desee una enseñanza aconfesional en valores. Hay muchos problemas relacionados con la educación en nuestros días; sin embargo, algunos parecen querer eludir responsabilidades buscando chivos expiatorios, como si la culpa de dichos problemas estuviera en la escuela concertada o en la enseñanza religiosa, y la solución en su eliminación de raíz. Hay que dejar de lado los intereses partidistas y la demagogia, hay que dialogar, hay que trabajar en favor de la educación integral de las futuras generaciones, llegando a los necesarios puntos de confluencia para lograr el pacto educativo tan necesario y tan demandado por la sociedad española.


Pablo Sierra López,                        

profesor de Filosofía y de Religión católica,    
director pedagógico de ESO-Bachillerato      
del Colegio Ntra Sra de los Infantes de Toledo.

jueves, 3 de septiembre de 2015

Campamento 2015 Roquetas de Mar: Vídeo resumen


Aquí tenéis el vídeo que han preparado los monitores resumiendo lo que ha sido el Campamento de este verano.

Que lo disfrutéis tanto como hemos disfrutado lo que estuvimos allí...
Gracias a todos.



miércoles, 6 de febrero de 2013

Decálogo para acompañantes de grupos juveniles


El joven necesita un grupo de vida


Decálogo para acompañantes de jóvenes




"Te necesitan cuando menos lo esperas 

y te buscan cuando, de verdad, lo necesitan"




(José Moreno).- Desde la vida de los jóvenes y el camino compartido con ellos, he elaborado una reflexión, que el último número monográfico de "Imágenes de la Fe" (Editorial PPC- Enero 2013) la presenta en su totalidad. Comparto la conclusión de dicho trabajo que presento como un decálogo para acompañantes de jóvenes.

Todo se enmarca en un principio fundamental descubierto: quien obra y trabaja en el corazón del joven es el Espíritu Resucitado de Jesús, que le va mostrando el amor del Padre y el sueño que éste tiene sobre él. Nosotros tenemos el gran papel de colaborar con ese Espíritu, que nos alimenta a nosotros mismos y nos da fuerzas para acompañar gratuitamente. Desde este Espíritu, la lectura creyente y sobre todo la vida compartida con jóvenes considero:

1. El centro del "quehacer" al acompañar está en la persona con la que compartimos camino; son su proceso, su momento y sus inquietudes los que tienen que centrar nuestra acción y animación. A nosotros nos toca dejarnos afectar por su persona y su proyecto para servirle en orden a su autonomía y crecimiento.

2. Es fundamental arriesgar para acompañar, no podemos tener conceptos preestablecidos ni marcos organizados. Cada persona tiene su vida y el espíritu en ella sopla lo que quiere y cuando quiere, y el joven se abrirá en libertad a ese soplo. Conservar y asegurar no es acompañar, abiertos seremos sorprendidos y enriquecidos por la novedad y la creatividad de cada persona y su historia.

3. Acompañar es echar de lo que tenemos para vivir, no se puede hacer sin priorizar y sin disponibilidad gratuita; te necesitan cuando menos lo esperas y te buscan cuando, de verdad, lo necesitan aunque no sepan expresarlo. Estar a punto y disponible es el oficio más valorado por ellos.

4. Si te alegras por cada pequeño paso y decisión tomada por un joven, es que estás entrando en el verdadero reconocimiento, en el espíritu del que da gracias por los sencillos y los pequeños; aquel que te viene dado por la alegría que te da ir viendo el tesoro que el otro está encontrando y cómo está poniendo en él su corazón.

5. Implicación e interpelación serán frutos que recibirás en el oficio de acompañamiento, sus opciones y discernimientos, harán que tú te replantees los tuyos y acabarás empujado a implicarte más para servir más y mejor en más espacios de los propios y los ajenos. Tu servicio y compromiso serán trampolines para su actitud de servicio en el mundo.

6. Los jóvenes no quieren milagros tuyos, esos los hace el Señor con ellos; sólo quieren tener parte en tu vida o, más bien, saber que tú te interesas por la suya y que pueden contar con lo que tú tienes y eres. Si eres auténtico y te muestras con verdad, desde tu sencillez y pequeñez, se sentirán como en su propia casa. No trates de ser distinto de lo que eres, porque eso te hará distante.

7. La fraternidad es el horizonte al que pretendemos llegar en toda iniciación y catecumenado, hijos en el Hijo; ese horizonte sólo es posible si la comunidad es nuestro lugar de verdadera referencia personal. El joven necesita de un grupo de vida, de discernimiento comunitario, pero no puedo ser animador de esta realidad para él si yo no soy sujeto de una comunidad de vida propia, donde proyecto y reviso mi propia existencia. Sólo se genera comunidad desde la comunidad vivida y experimentada.

8. La tentación más fuerte es sacarlos del mundo y preservarlos en un aparte. Esto no es animar, sino desanimar, desencarnar. Jesús no quiere que los saquemos del mundo, sino que, en medio de ese mundo, sean la levadura y la sal; ahí está su lugar para ser y crecer, meterse en el corazón del mundo con el corazón de Dios. Para ello, nosotros mismos tenemos que entrar en la aventura de descubrir la realidad como lugar de salvación querida y amada por el Padre. Es importante que conozcamos y amemos sus mundos y ambientes.

9. Hoy, como nunca, necesitamos acompañar desde el ser católicos, el "id por todo el mundo" hoy tiene eco y sabor especial y actualizado. Queremos una humanidad fraterna y universal, donde el horizonte es el hombre y todas sus situaciones. Nuestra mente ha de ser universal como el envío, para la utopía de un mundo sin fronteras con todos los derechos fundamentales a flor de piel -frente a la crisis-; sólo desde ahí podremos acompañar mentes que quieren ser libres y romper límites que separan y provocan injusticia y dolor.

10. Pero sin Él no podemos hacer nada; sin su amor y sin su protagonismo, todo será una inútil hazaña, ideología y apropiación indebida. Sólo desde el principio y fundamento de los sentimientos de Cristo, podemos servirle para que otros se encuentren con Él y descubran el verdadero sentido de la vida; en la experiencia profunda y personal de Cristo, serviremos para que el joven lo intuya y lo descubra en su vida para siempre, y sea capaz de arriesgarlo y venderlo todo para tenerlo solo a Él.

Y cuando hayamos hecho todo esto, por la gracia de Dios, diremos como los empleados fieles del Evangelio: "Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer". Pero ya nadie nos podrá quitar la experiencia de ser hombres del Espíritu, tocados por la gracia de Cristo, y el sentido de comunidad y de familia que el Padre habrá provocado en nosotros al cumplir su voluntad, y los jóvenes y sus procesos -harán obras mayores que nosotros, mucho mayores- serán nuestra corona y nuestra gloria.

sábado, 26 de mayo de 2012

Sistema Educativo

Conferencia de Javier M. Valle sobre el Sistema Educativo, en nuestro Colegio el pasado martes 22 de mayo.

Podéis escucharla en el siguiente enlace: PINCHA AQUÍ

viernes, 25 de noviembre de 2011

La aventura de la Filosofía


Para los que vinisteis y queréis volver a escucharlo, y para los que no pudisteis venir, aquí tenéis la grabación de las tres charlas del pasado jueves:

- La aventura de la Filosofía (alumnos de bachillerato)

- Educación integral (profesores)

- Educación en la era digital: del yo al nosotros (padres y todos)

martes, 15 de noviembre de 2011

Conferencia sobre Educación

AGUSTÍN DOMINGO MORATALLA:

"Educación en la era digital:
del yo al nosotros
"


Conferencia en el Salón de Actos "J.Hornillos" del Colegio NTRA SRA DE LOS INFANTES el jueves 24 de noviembre a las 19,30 h.

Su blog: http://marineroet.blogspot.com/
  • Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad Pontificia de Comillas.

  • Doctor en Filosofía y Letras con estudios de Derecho.


  • Profesor Titular de Filosofía del Derecho, Moral y Política en la Universidad de Valencia.
  • Ha sido Catedrático de Bachillerato.
  • Ha sido Profesor Encargado de Cátedra en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Desde el año 2001 al 2003 Fue Director General de la Familia, Menor y Adopciones en la Generalidad Valenciana.

Es miembro del Observatorio para la Convivencia Escolar.

Fue Secretario General en Madrid y Vicepresidente de la Comisión Justicia y Paz de España.

Es socio del Instituto Emmanuel Mounier, de la SCLF, de EBEN, y ha sido Subdirector de Cuadernos Salmantinos de Filosofía (1990-1992). Es miembro del consejo de redacción de las revistas Diálogo Filosófico (Madrid), Veritas (Chile), Corintios XIII (Madrid). Ha traducido obras de Emmanuel Mounier (Sígueme), Hans Georg Gadamer (El problema de la conciencia histórica, Tecnos) y Paul Ricoeur (Lo justo I, en Caparrós editores, 1996; Lo justo II, con T. Domingo, en Trotta, 2008).

Es colaborador del Grupo Vocento (Las Provincias, ABC, El Correo) donde tiene todos los domingos la sección Marinero en Tierra. Ha recibido varios premios nacionales de prensa: Instituto de la Juventud-Ministerio de Cultura (1986), Manos Unidas (1992, 1998, 2004), Enrique Ferrán-El Ciervo (1995).

Sus áreas de investigación son la Ética Aplicada, la Bioética, la Filosofía Política, las Éticas de la Justicia y la Hermenéutica filosófica.


ALGUNAS DE SUS ÚLTIMAS PUBLICACIONES:

  • Ciudadanía, religión y educación moral (PPC, Madrid, 2007).
  • Hábitos de ciudadanía activa (Instituto Emmanuel Mounier, Madrid, 2007).
  • Ética, Ciudadanía y Desarrollo (con J. Fco. Lisón, Univ. Valencia, 2008).
  • Familia, Escuela y Sociedad (con M. T. López, Fundación Acción Familiar, Madrid, 2008.
  • Ética para educadores (PPC, Madrid, 2008).
  • Ciudadanía Activa y Religión (Encuentro, Madrid, 2010).

lunes, 14 de noviembre de 2011

Los padres educan

Leopoldo Abadía (autor de " La crisis Ninja ") dice en un artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos
Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que "Dios les coja confesados".
Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.
En muchas de mis
.
conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: "qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?"
Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir
"qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?"
Yo suelo tener una contestación, de la que cada vez estoy más convencido:

"y a mí, qué me importa?!"

Quizá suena un poco mal, pero es que, realmente, me importa muy poco.
Yo era hijo único. Ahora, cuando me reuno con los otros 64 miembros de mi familia directa, pienso lo que dirían mis padres, si me vieran, porque de 1 a 65 hay mucha gente. Por lo menos, 64.
Mis padres fueron un modelo para mí
. Se preocuparon mucho por mis cosas, me animaron a estudiar fuera de casa
(cosa fundamental, de la que hablaré otro día, que te ayuda a quitarte la boina y a descubrir que hay otros mundos fuera de tu pueblo, de tu calle y de tu piso), se volcaron para que fuera feliz. Y me exigieron mucho.
Pero qué mundo me dejaron? Pues mirad, me dejaron:
1. La guerra civil española
2. La segunda guerra mundial
3. Las dos bombas atómicas
4. Corea
5. Vietnam
6. Los Balcanes
7. Afganistán
8. Irak
9. Internet
10. La globalización
Y no sigo, porque ésta es la lista que me ha salido de un tirón, sin pensar. Si pienso un poco, escribo un libro.
Vosotros creéis que mis padres pensaban en el mundo que me iban a dejar? Si no se lo podían imaginar!

Lo que sí hicieron fue algo que nunca les agradeceré bastante
:
intentar darme una muy buena formación. Si no la adquirí, fue culpa mía.
Eso es lo que yo quiero dejar a mis hijos, porque si me pongo a pensar en lo que va a pasar en el futuro, me entrará la depre y además, no servirá para nada, porque no les ayudaré en lo más mínimo.

A mí me gustaría que mis hijos y los hijos de ese señor que me ha escrito y los tuyos y los de los demás, fuesen gente responsable, sana, de mirada limpia, honrados, no murmuradores, sinceros, leales.
Lo que por ahí se llama "buena gente".
Porque si son buena gente harán un mundo bueno.
Por tanto,
menos preocuparse por los hijos y más darles una buena formación:
que sepan distinguir el bien del mal,
que no digan que todo vale,
que piensen en los demás,
que sean generosos. . . .
En estos puntos suspensivos podéis poner todas las cosas buenas que se os ocurran.

Al acabar una conferencia la semana pasada, se me acercó una señora joven con dos hijos pequeños. Como también aquel día me habían preguntado lo del mundo que les vamos a dejar a nuestros hijos, ella me dijo que le preocupaba mucho qué hijos íbamos a dejar a este mundo.
A la señora joven le sobraba sabiduría, y me hizo pensar.
Y volví a darme cuenta de la importancia de los padres. Porque es fácil eso de pensar en el mundo, en el futuro, en lo mal que está todo, pero mientras los padres no se den cuenta de que los hijos son cosa suya y de que si salen bien, la responsabilidad es un 97% suya y si salen mal, también, no arreglaremos las cosas.
Y el Gobierno y las Autonomías se agotarán haciendo Planes de Educación, quitando la asignatura de Filosofía y volviéndola a poner, añadiendo la asignatura de Historia de mi pueblo (por aquello de pensar en grande) o quitándola, diciendo que hay que saber inglés y todas estas cosas.
Pero lo fundamental es lo otro:
los padres. Ya sé que todos tienen mucho trabajo,
que las cosas ya no son como antes,
que el padre y la madre llegan cansados a casa,
que mientras llegan, los hijos ven la tele basura, que lo de la libertad es lo que se lleva,
que la autoridad de los padres es cosa del siglo pasado.
Lo sé todo. TODO. Pero no vaya a ser que como lo sabemos todo,
no hagamos NADA.
Leopoldo Abadía
P.
D .
1. No he hablado de
los nietos, porque para eso tienen a sus padres.
2. Yo, con mis nietos, a merendar y a decir tonterías y a reírnos, y a contarles las notas que sacaba su padre cuando era pequeño.
3. Y así, además de divertirme, quizá también ayudo a formarles.

jueves, 27 de octubre de 2011

Colegio evangelizador

Universidad Pontificia Comillas, VIII Jornadas de Teología

Antonio Allende: "Un colegio católico no es una piscifactoría
para pescar cristianos o vocaciones"


Intervino, después del profesor de Comillas Santiago Madrigal y antes del arzobispo Fisichella, el ex delegado de educación de la Provincia de Castilla y actual director de la editorial Sal Terrae, Antonio Allende, con una ponencia sobre "la transmisión de la fe en los centros educativos".

El ponente comenzó planteándose la cuestión, también recogida por el propio Papa Ratzinger, de la aportación específica de las instituciones católicas al sistema educativo.
¿Tiene que seguir la Iglesia regentando centros escolares?, se preguntaba el ponente. Y respondía: "Puede y debe".
Porque, como decía el anterior Prepósito General de la Compañía, Padre Kolvenbach, abandonar los centros educativos católicos "puede ser una sutil huida de la realidad y un ejemplo de desencarnación".

¿Tiene sentido hablar hoy de un centro educativo evangelizador? Siguió preguntándose el padre Allende. Para responder, precisaba que "un colegio no es una parroquia", aunque él confesó sentirse párroco durante los años en los que fue director de un centro jesuita.
Y es que "el colegio evangeliza a través de la educación y, por lo tanto, no es una piscifactoría para pescar cristianos o vocaciones".
Porque "la misión específica del colegio católico es educar, transmitir conocimientos y evangelizar educando".
O como decía San Ignacio, hacer alumnos "no sólo más doctos, sino mejores".
O, en palabras, del ponente, "atender al saber, al ser y al creer".
Lo que se denomina "educación integral", algo que "las diversas legislaciones que hemos padecido se han olvidado". Porque el sistema educativo está orientado hacia el mundo laboral y "hacia la producción de productores".

Allende sostuvo que para evangelizar en los colegios católicos hay que "inculturar el mensaje evangélico en el lenguaje y la cultura de los jóvenes" y que dejen de sentir que, cuando se les invita a convertirse al Evangelio, se les está invitando a abandonar su propia cultura. En este sentido, tampoco ayuda, sino que, al contrario, dificulta esta evangelización de los jóvenes, "la mala imagen social de la Iglesia".

Teniendo también en cuenta, según Allende, que la transmisión de la fe es como la risa: "No se puede obligar a nadie a reírse, lo que puedes hacer es contar un chiste para que alguien se ría, es decir generar las condiciones para que la gente crea".

Y, por supuesto, dar el paso "al anuncio explícito de Jesús", con modestia, "lo que se pueda y como se pueda", atendiendo a las diversas situaciones personales y con una visión positiva de los jóvenes a los que se va a evangelizar. Porque "en general, la imagen que los docentes tienen de la juventud es muy negativa".

Por último, Allende avanzó una serie de retos de las escuelas católicas. Por ejemplo, tener presente que el que evangeliza no es el colegio, sino la comunidad educativa. "Sin comunidad, a la Iglesia se le ve sólo el esqueleto y, en vez de atraer, espanta".
O asumir el signo de los tiempos de la "dificultad de la transmisión de la fe en la familia".
Otro reto es "no convertir los colegios en guetos", especialmente en un momento en los que se percibe "un ataque social a la Iglesia". Porque el hecho es que la gente valora los colegios católicos y "la Iglesia quiere seguir evangelizando en los colegios".


viernes, 4 de febrero de 2011

Trabajé siempre con amor


Del oficio de lectura, 31 de Enero

De las cartas de San Juan Bosco, presbítero
(Epistolario, Turín 1959, 4, 201-203)

Si de verdad buscamos la auténtica felicidad de nuestros alumnos y queremos inducirlos al cumplimiento de sus obligaciones, conviene, ante todo, que nunca olvidéis que hacéis las veces de padres de nuestros amados jóvenes, por quienes trabajé siempre con amor, por quienes estudié y ejercí el ministerio sacerdotal, y no sólo yo, sino toda la Congregación salesiana.

¡Cuántas veces, hijos míos, durante mi vida, ya bastante prolongada, he tenido ocasión de convencerme de esta gran verdad! Es más fácil enojarse que aguantar; amenazar al niño que persuadirlo; añadiré incluso que, para nuestra impaciencia y soberbia, resulta más cómodo castigar a los rebeldes que corregirlos, soportándolos con firmeza y suavidad a la vez.

Os recomiendo que imitéis la caridad que usaba Pablo con los neófitos, caridad que con frecuencia lo llevaba a derramar lágrimas y a suplicar, cuando los encontraba poco dóciles y rebeldes a su amor.

Guardaos de que nadie pueda pensar que os dejáis llevar por los arranques de vuestro espíritu. Es difícil, al castigar, conservar la debida moderación, la cual es necesaria para que en nadie pueda surgir la duda de que obramos sólo para hacer prevalecer nuestra autoridad o para desahogar nuestro mal humor.

Miremos como a hijos a aquellos sobre los cuales debemos ejercer alguna autoridad. Pongámonos a su servicio, a imitación de Jesús, el cual vino para obedecer y no para mandar, y avergoncémonos de todo lo que pueda tener incluso apariencia de dominio; si algún dominio ejercemos sobre ellos, ha de ser para servirlos mejor.

Éste era el modo de obrar de Jesús con los apóstoles, ya que era paciente con ellos, a pesar de que eran ignorantes y rudos, e incluso poco fieles; también con los pecadores se comportaba con benignidad y con una amigable familiaridad, de tal modo que era motivo de admiración para unos, de escándalo para otros, pero también ocasión de que muchos concibieran la esperanza de alcanzar el perdón de Dios. Por esto, nos mandó que fuésemos mansos y humildes de corazón.

Son hijos nuestros, y, por esto, cuando corrijamos sus errores, hemos de deponer toda ira o, por lo menos, dominarla de tal manera como si la hubiéramos extinguido totalmente.

Mantengamos sereno nuestro espíritu, evitemos el desprecio en la mirada, las palabras hirientes; tengamos comprensión en el presente y esperanza en el futuro, como nos conviene a unos padres de verdad, que se preocupan sinceramente de la corrección y enmienda de sus hijos.

En los casos más graves, es mejor rogar a Dios con humildad que arrojar un torrente de palabras, ya que éstas ofenden a los que las escuchan, sin que sirvan de provecho alguno a los culpables. Jesús: "El que acoge un niño en mi nombre me acoge a mi" (Mt 18,5)

lunes, 27 de septiembre de 2010

Aula de Psicología

AULA DE PSICOLOGÍA

Hola:
Somos Jorge y María, padres con muchas inquietudes,
y nos gustaría conocer a otros padres
para compartir dudas, opiniones, y cómo avanzar
en el conocimiento psicológico de nuestros hijos.
Un saludo.


OBRA SOCIAL Y CULTURAL SOPEÑA (OSCUS)
El aula estará coordinada por una psicóloga clínica.
Será todos los LUNES a las 18,30 h.
Pº Virgen de Gracia/Cuesta de las Calandrajas.


Más información:
925223969/925353789/647424435/925210115
oscus.toledo@gmail.com



viernes, 17 de septiembre de 2010

El Papa en Inglaterra

El Papa Benedicto XVI ha hablado en Inglaterra a profesores y alumnos de los colegios católicos. De su discurso son los siguientes textos, que no tienen desperdicio:

A LOS PROFESORES:

"...a todos los hombres y mujeres que dedican sus vidas a enseñar a los jóvenes, deseo manifestarles mis sentimientos de profundo agradecimiento. Formáis a las nuevas generaciones no sólo en el conocimiento de la fe, sino en cada aspecto de lo que significa vivir como ciudadanos maduros y responsables en el mundo actual".

"Como sabéis, la tarea de un maestro no es sencillamente comunicar información o proporcionar capacitación en unas habilidades orientadas al beneficio económico de la sociedad; la educación no es y nunca debe considerarse como algo meramente utilitario. Se trata de la formación de la persona humana, preparándola para vivir en plenitud. En una palabra, se trata de impartir sabiduría. Y la verdadera sabiduría es inseparable del conocimiento del Creador, porque «en sus manos estamos nosotros y nuestras palabras y toda la prudencia y destreza de nuestras obras» (Sab 7,16)".

...

"Como los papeles respectivos de la Iglesia y el Estado en el ámbito de la educación siguen evolucionando, nunca olvidéis que los religiosos tienen una única contribución que ofrecer a este apostolado, sobre todo a través de sus vidas consagradas a Dios y por medio de su fidelidad: el testimonio de amor a Cristo, el Maestro por excelencia. En efecto, la presencia de los religiosos en las escuelas católicas es un signo que recuerda intensamente el tan discutido ethos católico que debe permear todos los aspectos de la vida escolar. Esto va más allá de la evidente exigencia de que el contenido de la enseñanza concuerde siempre con la doctrina de la Iglesia. Se trata de que la vida de fe sea la fuerza impulsora de toda actividad escolar, para que la misión de la Iglesia se desarrolle con eficacia, y los jóvenes puedan descubrir la alegría de participar en "el ser para los demás", propio de Cristo".
...


A LOS ALUMNOS:

"...hay algo que deseo enormemente deciros. Espero que, entre quienes me escucháis hoy, esté alguno de los futuros santos del siglo XXI. Lo que Dios desea más de cada uno de vosotros es que seáis santos. Él os ama mucho más de lo jamás podríais imaginar y quiere lo mejor para vosotros. Y, sin duda, lo mejor para vosotros es que crezcáis en santidad.

Quizás alguno de vosotros nunca antes pensó esto. Quizás, alguno opina que la santidad no es para él. Dejad que me explique. Cuando somos jóvenes, solemos pensar en personas a las que respetamos, admiramos y como las que nos gustaría ser. Puede que sea alguien que encontramos en nuestra vida diaria y a quien tenemos una gran estima. O puede que sea alguien famoso. Vivimos en una cultura de la fama, y a menudo se alienta a los jóvenes a modelarse según las figuras del mundo del deporte o del entretenimiento. Os pregunto: ¿Cuáles son las cualidades que veis en otros y que más os gustarían para vosotros? ¿Qué tipo de persona os gustaría ser de verdad?

Cuando os invito a ser santos, os pido que no os conforméis con ser de segunda fila. Os pido que no persigáis una meta limitada y que ignoréis las demás. Tener dinero posibilita ser generoso y hacer el bien en el mundo, pero, por sí mismo, no es suficiente para haceros felices. Estar altamente cualificado en determinada actividad o profesión es bueno, pero esto no os llenará de satisfacción a menos que aspiremos a algo más grande aún. Llegar a la fama, no nos hace felices. La felicidad es algo que todos quieren, pero una de las mayores tragedias de este mundo es que muchísima gente jamás la encuentra, porque la busca en los lugares equivocados. La clave para esto es muy sencilla: la verdadera felicidad se encuentra en Dios. Necesitamos tener el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito mundano o en nuestras relaciones personales, sino en Dios. Sólo él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón.

Dios no solamente nos ama con una profundidad e intensidad que difícilmente podremos llegar a comprender, sino que, además, nos invita a responder a su amor. Todos sabéis lo que sucede cuando encontráis a alguien interesante y atractivo, y queréis ser amigo suyo. Siempre esperáis resultar interesantes y atractivos, y que deseen ser vuestros amigos. Dios quiere vuestra amistad. Y cuando comenzáis a ser amigos de Dios, todo en la vida empieza a cambiar. A medida que lo vais conociendo mejor, percibís el deseo de reflejar algo de su infinita bondad en vuestra propia vida. Os atrae la práctica de las virtudes. Comenzáis a ver la avaricia y el egoísmo y tantos otros pecados como lo que realmente son, tendencias destructivas y peligrosas que causan profundo sufrimiento y un gran daño, y deseáis evitar caer en esas trampas. Empezáis a sentir compasión por la gente con dificultades y ansiáis hacer algo por ayudarles. Queréis prestar ayuda a los pobres y hambrientos, consolar a los tristes, deseáis ser amables y generosos. Cuando todo esto comience a sucederos, estáis en camino hacia la santidad.

En vuestras escuelas católicas, hay cada vez más iniciativas, además de las materias concretas que estudiáis y de las diferentes habilidades que aprendéis. Todo el trabajo que realizáis se sitúa en un contexto de crecimiento en la amistad con Dios y todo ello debe surgir de esta amistad. Aprendéis a ser no sólo buenos estudiantes, sino buenos ciudadanos, buenas personas. A medida que avanzáis en los diferentes cursos escolares, debéis ir tomando decisiones sobre las materias que vais a estudiar, comenzando a especializaros de cara a lo que más tarde vais a hacer en la vida. Esto es justo y conveniente. Pero recordad siempre que cuando estudiáis una materia, es parte de un horizonte mayor. No os contentéis con ser mediocres. El mundo necesita buenos científicos, pero una perspectiva científica se vuelve peligrosa si ignora la dimensión religiosa y ética de la vida, de la misma manera que la religión se convierte en limitada si rechaza la legítima contribución de la ciencia en nuestra comprensión del mundo. Necesitamos buenos historiadores, filósofos y economistas, pero si su aportación a la vida humana, dentro de su ámbito particular, se enfoca de manera demasiado reducida, pueden llevarnos por mal camino.

Una buena escuela educa integralmente a la persona en su totalidad. Y una buena escuela católica, además de este aspecto, debería ayudar a todos sus alumnos a ser santos. ... Queridos amigos, os agradezco vuestra atención; os prometo que rezaré por vosotros, y os pido que recéis por mí. Espero veros a muchos de vosotros el próximo agosto, en la Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid. Mientras tanto, que Dios os bendiga.




Y sacando de estos dos discursos una serie de frases del Papa,
podemos obtener el siguiente decálogo:


A los profesores y alumnos

de los colegios católicos


  1. Lo que Dios desea más de cada uno de vosotros es que seáis santos.

  2. Os pido que no os conforméis con ser de segunda fila.

  3. Tened el valor de poner nuestras esperanzas más profundas solamente en Dios, no en el dinero, la carrera, el éxito mundano o en nuestras relaciones personales, sino en Dios.

  4. Sólo él puede satisfacer las necesidades más profundas de nuestro corazón.

  5. Recordad siempre que cuando estudiáis una materia, es parte de un horizonte mayor.

  6. No os contentéis con ser mediocres.

  7. Formáis a las nuevas generaciones no sólo en el conocimiento de la fe, sino en cada aspecto de lo que significa vivir como ciudadanos maduros y responsables en el mundo actual

  8. La tarea de un maestro es la formación de la persona humana, preparándola para vivir en plenitud. En una palabra, se trata de impartir sabiduría. Y la verdadera sabiduría es inseparable del conocimiento del Creador

  9. Que la vida de fe sea la fuerza impulsora de toda actividad escolar

  10. Que los jóvenes puedan descubrir la alegría de participar en "el ser para los demás", propio de Cristo

domingo, 2 de mayo de 2010

Inteligencia Espiritual

  • La inteligencia espiritual debe ser cultivada en la esfera educativa
  • Es una semilla que puede dar un enorme fruto para las personas y la sociedad.
  • Inquieta que tantos no sepan qué hacer con su vida
  • La educación debería consistir en ir posibilitando el desarrollo de la capacidad de amar.

Hemos puesto un “grano de arena en la montaña social del gran desafío de la educación”. Con estas palabras de Juan Pedro Rivero, se clausuraba una nueva edición del Congreso Fe-Cultura, en la sede lagunera del Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias.

Previamente, se había desarrollado una intensa quinta jornada del mismo. En la misma sobresalieron las ponencias finales. Así, Francesc Torralba Roselló, Doctor en Filosofía y en Teología, y director de la cátedra ETHOS de la Universidad Ramón Llull, llamó poderosamente la atención a los participantes sobre la educación de la llamada “inteligencia espiritual”. Su ponencia se centró en tres aspectos.

Por una parte trató de definir el concepto de inteligencia espiritual, desde una concepción de la inteligencia que “se dice de múltiples maneras”. En el siglo XXI se arribó al concepto citado. Para Torralba la misma hace referencia a una “modalidad de la inteligencia que nos faculta, habilita para preguntarnos por el sentido de la vida, asombrarnos, tomar distancia de la realidad, en definitiva, para todo un tipo de actividades que los otros tipos de inteligencia no nos capacitan. Por eso – sostuvo - es una modalidad que debe ser educada y contemplada en los procesos educativos como ocurre ya en países de tradición anglosajona, canadiense, norteamericana. La inteligencia espiritual – defendió - está en todo ser humano y nos habilita para hacer de nuestra vida un proyecto singular y personal.

Para el citado profesor, “hoy se habla de la diversidad de inteligencias. Y entre ellas se habla de la inteligencia espiritual”. La misma apunta al desarrollo de competencias genuinamente humanas como la capacidad de silencio, de asombro y admiración, de contemplar, de discernir, de ampliar los contextos en los que situamos nuestras vidas..., en definitiva, al desarrollo de una cierta profundidad existencial y vital. Estas, y otras, capacidades humanas han sido elaboradas mediante símbolos y prácticas por las diversas tradiciones religiosas (aunque no sólo por ellas).

En segundo lugar, el ponente se preguntó, ¿cómo se cultiva esta inteligencia espiritual? Defendiendo la necesidad de ir introduciendo la misma en la escuela formal, subrayó la importancia del “cultivo del silencio y del diálogo socrático” frente a toda una generación que siente gran intolerancia al silencio y la soledad, cuando ellas, precisamente, son las que “nos permiten contemplar, gozar de experiencias nuevas”. Igualmente – defendió Torralba – el diálogo en profundidad facilita a las personas descubrir qué hacer con la vida, sentirse llamado a una misión, una tarea, un objetivo en la vida. “Inquieta que tantos no sepan qué hacer con su vida”.

Por último, en cuanto a los beneficios que traería el cultivo y la educación en esta inteligencia espiritual, el ponente había identificado doce, pero subrayó tan sólo dos: contar con personas más profundas, y el desarrollo de una conciencia crítica y autocrítica. La inteligencia espiritual pone en juego el desarrollo pleno no sólo de la persona sino de las culturas y de los pueblos. Todo ser humano – expuso Torralba - tiene un sentido y unas necesidades íntimas de orden espiritual tales como la felicidad, el bienestar integral y el goce de la belleza y de la cultura. En contextos de ‘anemia espiritual, como en el que nuestro tiempo se encuentra, el desarrollo de la inteligencia espiritual abre horizontes nuevos e insospechados en el corazón mismo de la rutina diaria, de la inmediatez y del interés a corto plazo”.

La última ponencia del Congreso estuvo a cargo del profesor Eloy Bueno. El mismo desarrolló “la dignidad del discípulo como reto para el maestro”. La intervención comenzó exponiendo cuatro rasgos del mundo actual, a saber, que vive en un nuevo paradigma, así como en un vacío de Dios llenado por el mercado, que está produciendo un nuevo modelo antropológico y, como cuarto elemento, explicó el teólogo, el desarrollo de algunas corrientes anti o post humanistas.

Posteriormente el profesor Bueno se detuvo en el modelo del humanismo cristiano, centrado en la persona de Jesús y en Dios como quien es “digno de ser creído por su amor extremo e inaudito” Desde esa singularidad cristiana, el conferenciante concretó que “la educación debería consistir en ir posibilitando el desarrollo de la capacidad de amar”. Educar –propuso – “lo que somos, para lo que somos capaces de llegar a alcanzar”. Desde esta concepción defendió más que una educación en valores, la “virtud como criterio en la educación”, de modo que se eduque a la persona para que desarrolle lo que es y de lo que es capaz y, de este modo –dijo – “ganaremos en la dignidad del educando y del educador”.

El director del centro, clausuró el Congreso recordando su origen e historia, así como las cifras de participantes en el mismo. Agradeció la colaboración de todos y subrayó que “no podemos dejar de ocuparnos del bien de aquellos que amamos”, ya pesar de los retos grandes, “las dificultades educativas no son insuperables”.

jueves, 25 de febrero de 2010

Padres y Madres

Una profesora del colegio nos envía este artículo y el enlace a la revista "Padres y Colegios":






De madres helicópteros a padres bandiblup

El síndrome de los padres y madres hiperprotectores

Los padres hiperprotectores viven en continua tensión: están obsesionados con la salud y la felicidad de sus hijos, tienen organizada de manera milimétrica sus vidas, se agobian ante el más mínimo fracaso o desliz... Sin embargo, el resultado de una protección tan enfermiza suelen ser hijos que ejercen como auténticos tiranos.

Algunos lo han definido como el síndrome de los padres helicópteros: padres y madres en tensión que se tiran en picado cuando descubren el menor síntoma de debilidad o problemas en sus hijos.