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miércoles, 18 de abril de 2012

Cáritas

Enviado por una profesora del colegio:

ARTICULO DE PACO ROBLES EN ABC

Una comida diferente

Pagó la última ronda de unas cervezas que le habían sentado divinamente después de una intensa semana de trabajo, se lo habían pasado bomba despotricando del viaje del Papa, de la hipocresía de la Iglesia , de todo lo que les pedía el anticlericalismo que los unía como la amistad que se profesaban y que les servía para estar colocados en la misma empresa pública de la Junta.
Se fue a casa para comer algo antes de echarse una buena siesta, pero de camino se encontró con un olor que lo llevó directamente hasta el paraíso efímero de su infancia. Un olor a cocido, a caldo humeante, el aroma que lo recibía cuando llegaba a su casa después del colegio, con su madre atareada en la humilde cocina donde la olla hervía sin cesar.
Entró en un local que le pareció un restaurante modesto, pero con encanto; iba distraído, pensando en el Informe Técnico sobre Prevención de Riesgos Psicosociales de las Personas Expuestas a Situaciones de Disrupción Económica Familiar que le habían encargado en la empresa pública donde trabaja.
En realidad, no era un restaurante; sino un autoservicio frecuentado por gente de toda condición. Había personas ataviadas a la antigua usanza, junto a individuos solitarios que vestían según las normas alternativas del arte povera. De pronto abrió los ojos y se quedó pasmado al comprobar que, quien le servía la comida en la bandeja, era una monja. Aquello era un comedor social y se vio rodeado de eso que nunca se nombra en los informes ni en los dosieres que prepara: pobres.
Quiso retirarse; pero la monja no lo dejó. Le sonrió y le dijo que no se preocupara, que la primera vez es la más complicada, que no debía avergonzarse de nada, que el cocido estaba buenísimo y que, de segundo, había filete empanado; que no se perdiera las vitaminas de la ensalada ni de la fruta, y que podía rematar la comida con un helado de los que había regalado una fábrica cuyo nombre obvió.
Se vio sentado a una mesa donde un matrimonio mayor, y bien vestido, comía en silencio, sin levantar los ojos de la bandeja. Enfrente, un tipo con barba descuidada sonreía mientras devoraba el filete empanado y le contaba su vida; había perdido el trabajo, el banco se había quedado con su casa, después del divorcio no sabía a dónde ir; menos mal que las monjas le daban comida y ropa, y que dormía en el albergue bajo techo. «Al final, he tenido suerte en la vida, compañero; así que no te agobies, que de todo se sale...»
No podía creer lo que estaba sucediendo. Nadie le había pedido nada por darle de comer, ni le habían preguntado por sus creencias. Se limitaban a darle de comer al hambriento, sin adjetivos. Al salir, no le dio las gracias a la monja que le había dado de comer. Pero no fue por mala educación, sino porque no podía articular palabra. Una inclinación de cabeza. Ella le contestó con una sonrisa leve. «Vuelve cuando lo necesites y, si no estoy, di que vienes de parte mía. Me llamo Esperanza».

Pregunta:
¿Hay algún comedor social regido por ateos o por los sindicatos?

sábado, 19 de noviembre de 2011

La vida es un espejo

LA VIDA ES UN ESPEJO

Le Preguntaron a Mahatma Gandhi cuáles son los factores que destruyen al ser humano. Él respondió así:
La Política sin principios, el Placer sin compromiso, la Riqueza sin trabajo, la Sabiduría sin carácter, los Negocios sin moral, la Ciencia sin humanidad y la Oración sin caridad. La vida me ha enseñado que la gente es amable, si yo soy amable; que las personas están tristes, si estoy triste; que todos me quieren, si yo los quiero; que todos son malos, si yo los odio; que hay caras sonrientes, si les sonrío; que hay caras amargas, si estoy amargado; que el mundo está feliz, si yo soy feliz; que la gente es enojona, si yo soy enojón; que las personas son agradecidas, si yo soy agradecido. La vida es como un espejo: Si sonrío, el espejo me devuelve la sonrisa. La actitud que tome frente a la vida, es la misma que la vida tomará ante mí. "El que quiera ser amado, que ame".


(enviado por un profesor del colegio)


miércoles, 17 de noviembre de 2010

La fábula del erizo



Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos.
De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí. Pero las espinas de cada
uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor.
Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.

Tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus
compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a
estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas
que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más
importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella
en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y
admirar sus cualidades.


(enviado por una profesora de Primaria)

viernes, 14 de mayo de 2010

FÁBULA DEL TONTO


PARA MEDITAR SERIAMENTE...


Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños recados y recibiendo limosnas. Diariamente, algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 50 centimos y otra de menor tamaño, pero de 1 euro. Él siempre tomaba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos.


Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió: - Lo sé señor, no soy tan tonto..., vale la mitad, pero el día que escoja la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.


Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.

La segunda : ¿Cuáles son los verdaderos tontos de la historia?

La tercera : Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos .

La cuarta , y la conclusión más interesante: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.

MORALEJA

El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto
delante de un tonto que aparenta ser inteligente...


(nos lo envía una profesora de Primaria
en este día de Ntra Sra de los Infantes)

martes, 23 de marzo de 2010

¿Se quema tu choza?


Un Día, zarpó un barco a alta mar. Iban 20 hombres.


Era un viaje de 50 días y entre ellos se encontraba un cristiano de quien todos en la tripulación se burlaban. Un marinero cristiano.


Una noche estalló el cuarto de máquinas y se hundió el barco, sobreviviendo sólo el cristiano al naufragio.


El único superviviente del naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.


Ya cansado, empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones.

Un día se fue a pescar y regreso corriendo al ver que se quemaba su choza y no pudo salvar nada.


Después de haber perdido todo, anduvo vagando en la isla como sonámbulo, ya sin esperanza.


El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: '¿Cómo pudiste hacerme esto?', y se quedó dormido sobre la hamaca.

Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla. ¡Venían a rescatarlo!.


Al llegar sus salvadores les preguntó: '¿Cómo sabían que yo estaba aquí?'. Y ellos les respondieron: 'Vimos las señales de humo que nos hiciste...'


Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder la fe en Dios , porque Dios está trabajando en nuestras vidas en medio de las penas y el sufrimiento, para darnos crecimiento espiritual y más fe en Él.


Recuerda la próxima vez que tu pequeña choza se queme. . .

No Pierdas la fe: Puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA DE DIOS.

Por todas las cosas negativas que nos pasan, debemos decirnos a nosotros mismos siempre:

DIOS TIENE SIEMPRE UNA RESPUESTA

POSITIVA PARA TODAS LAS COSAS NEGATIVAS.


(Enviado por una profesora de Primaria)

domingo, 15 de febrero de 2009

El león afónico


Una profesora de primaria nos envía este cuento:



Había una vez un león afónico.
Era afónico desde siempre, porque nunca había podido rugir, pero nadie en la sabana lo sabía. Como desde muy pequeño había visto que no podía rugir, había aprendido a hablar tranquilamente con todo el mundo y a escucharles, y convencerles de sus opiniones sin tener que rugir, ganándose el cariño y confianza de todos.
Pero un día, el león habló con un cerdo tan bruto y cabezota, que no encontraba la forma de que le entendiera. Entonces, sintió muchísimas ganas de rugir. Como no podía hacerlo, dedicó unos meses a inventar una máquina de rugir que se pusiera en marcha sólo cuando él quisiera.
Y poco después de tenerla terminada, volvió a aparecer por allí el cerdo cabezota, y tanto sacó al león de sus casillas, que lanzó un rugido aterrador con su máquina de rugir.
- ¡¡¡GRRRRROAUUUUUUUUUUUU!!!
Entonces, no sólo el cerdo, sino todos los animales, se llevaron un susto terrible, y durante meses ninguno de ellos se atrevió salir.
El león quedó tan triste y solitario, que tuvo tiempo para darse cuenta de que no necesitaba rugir para que le hicieran caso ni para conseguir lo que quería, y que sin saberlo, su afonía le había llevado a ser buenísimo hablando y convenciendo a los demás.
Así que poco a poco, a través de su forma de hablar tan amable y cordial, consiguió recuperar la confianza de todos los animales, y nunca más pensó en utilizar sus rugidos ni sus gritos.

(Pedro Pablo Sacristán)

Los gritos y amenazas no son el mejor camino para conseguir
las cosas que queremos, ni los amigos que queremos




viernes, 16 de enero de 2009

Paz en la tierra...

Todavía con los ecos de la Navidad (el refranero nos dice que "hasta san Antón, Pascuas son") pedimos y esperamos la paz de Jesús para nuestro mundo y nuestros corazones.



Con una foto del concierto de Navidad, esta vez de los "profes", un cuento sobre la paz que van a trabajar en 1º de Primaria. Muchas gracias a las "seños" de primero (Paloma, Olga y Loli).





EL MEJOR GUERRERO DEL MUNDO


Caucasum era un joven valiente, experto espadachín, que soñaba con convertirse en el mejor guerrero del mundo. En todo el ejército no había quien le venciera, y soñaba con convertirse en el gran general, sucediendo al anciano que ocupaba el puesto. El rey le quería mucho, pero el día que le contó su sueño de llegar a ser general, le miró con cierto asombro y le dijo:
- Tu deseo es sincero, pero no podrá ser. Aún tienes mucho que aprender.


Aquello fue lo peor que le podía pasar a Caucasum, que se enfadó tanto que abandonó el palacio, decidido a aprender todas las técnicas de lucha existentes. Pasó por todo tipo de gimnasios y escuelas, mejorando su técnica y su fuerza, pero sin aprender nuevos secretos, hasta que un día fue a parar a la mejor escuela de guerreros del mundo.


Antes de entrar en la fortaleza le obligaron a dejar todas sus armas. "No las necesitarás más. Aquí recibirás otras mejores". Caucasum, ilusionado, dejó sus armas fuera. Uno de los maestros, acompañó al guerrero a su habitación, y se despidió diciendo "en 100 días comenzará el entrenamiento". ¡100 días! Al principio pensó que era una broma, pero pronto se dio cuenta de que no lo era. Los primeros días estaba muy nervioso, e hizo toda clase de tonterías para conseguir adelantar el entrenamiento. Pero no lo consiguió, y terminó esperando pacientemente, disfrutando de cada uno de los días. El día 101 empezaron el entrenamiento. "Ya has aprendido a manejar tu primera arma: la Paciencia", comenzó el viejo maestro. Caucasum no se lo podía creer, y sonrió. Pero el anciano le recordó todas las tonterías que había hecho por la impaciencia. "Ahora toca aprender a ganar cada batalla". Aquello le sonó muy bien a Caucasum, hasta que se encontró atado a una silla de pies y manos, subido en un pequeño pedestal, con muchos aldeanos trepando para tratar de pegarle. Tenía poco tiempo para actuar, pero las cuerdas estaban bien atadas y no pudo escaparse. Cuando le alcanzaron, le apalearon.


El mismo ejercicio se repitió durante días, y Caucasum se convenció de que debía intentar cosas nuevas. Siguió fallando muchas veces, hasta que se dio cuenta de que la única forma de que no le atacaran era hablar con los aldeanos. Los días siguientes no dejó de hablarles hasta que consiguió convencerles de que no quería hacerles daño, sino que quería ser su amigo y, finalmente, le soltaron. Era el día 202.
-"Ya controlas el arma más poderosa, la Palabra, pues lo que no pudieron conseguir ni tu fuerza ni tu espada, lo consiguió tu lengua".


Caucasum estuvo de acuerdo, y se preparó para seguir su entrenamiento. "Esta es la parte más importante de todas. Aquí te enfrentarás a los demás alumnos". El maestro le acompañó a una sala donde esperaban otros 7 guerreros. Todos parecían fuertes, valientes y fieros, como el propio Caucasum. "Aquí lucharéis todos contra todos, ganará quien pueda terminar en pie". Y así, cada mañana se enfrentaban los 7 guerreros. Todos sin armas, todos muy listos, llamaban al grupo de fieles aldeanos que conquistaron en sus segundas pruebas, y trataban de convencer a los demás hablando y con mucha la paciencia. Todos intentaban engañar a los otros para atacarles cuando menos lo esperasen, y sin llegar ellos mismos a lanzar un golpe, dirigían una feroz batalla... Pero los días pasaban, y Caucasum se daba cuenta de que sus fuerzas se debilitaban, y sus aldeanos también. Entonces cambió de estrategia. Con su habilidad de palabra, decidió que no iba a luchar más, y pensó utilizar a sus aldeanos y sus fuerzas en ayudar a los demás a recuperarse. Los demás agradecieron perder un enemigo que además se ofrecía a ayudarles. Mientras, cada vez más aldeanos se unían al grupo de Caucasum, hasta que finalmente, uno de los 7 guerreros, llamado Tronor, consiguió triunfar sobre el resto. Tan sólo habían resistido unos pocos aldeanos junto a él. Cuando terminó y se disponía a salir triunfante, el maestro se lo impidió diciendo: "no, sólo uno puede quedar en pie". Tronor se dirigió con gesto amenazante hacia Caucasum, pero éste, adelantándose, dijo:
- ¿De verdad quieres luchar? ¿No ves que somos 50 veces más numerosos? Estos hombres lo entregarán todo por mí, les he permitido vivir libres y en paz, no tienes ninguna opción.


Cuando dijo esto, los pocos que quedaban junto a Tronor se pusieron del lado de Caucasum. ¡Había vencido!


El maestro entró entonces con una sonrisa de oreja a oreja: "de todas las grandes armas, la Paz es la que más me gusta. Todos se ponen de tu lado tarde o temprano". El joven guerrero sonrió. Verdaderamente, en aquella escuela había conocido armas mucho más poderosas que todas las anteriores. Días después se despidió dando las gracias a su maestro, y volvió a palacio, dispuesto a disculparse ante el rey por su atrevimiento. Cuando el rey le vio acercarse tranquilamente, sin escudos ni armas, sonriendo sabia y confiadamente, le saludó:


- ¿Qué hay de nuevo, General?


Pedro Pablo Sacristán

viernes, 13 de junio de 2008

Un cuento bonito de Paulo Coelho.

(ENVIADO POR UNA PROFESORA DE PRIMARIA)

Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición...).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos.

En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro. El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
Buenos días.
Buenos días - Respondió el guardián.
¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
Esto es el Cielo.
¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera. Y el guardián señaló la fuente.
Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permitela entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles.
A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

Buenos días - dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo.
Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre,indicando el lugar.-Podéis beber toda el agua que queráis.

El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed. El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.
- Podéis volver siempre que queráis-Le respondió éste.

A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
CIELO.
¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
Aquello no era el Cielo. Era el Infierno - contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre!¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones!- advirtió el caminante.
¡De ninguna manera!-increpó el hombre - En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos...


Jamás abandones a tus verdaderos Amigos
aunque eso te produzca inconvenientes personales,
ellos han estado dándote su amor y compañía,
has contraído una deuda:
No abandonarlos nunca, porque:
Hacer un Amigo es una Gracia,
Tener un amigo es un Don,
Conservar un Amigo es una Virtud,
Ser un Amigo es un Honor.

Paulo Coelho