MATERIALES para la PASTORAL

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lunes, 24 de marzo de 2008

¡ ALELUYA ! JESÚS HA RESUCITADO

¡ FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

La Pascua es el tiempo en el que los cristianos celebramos la Resurrección de Jesús.

Es el centro de nuestra FE.

50 días que son como un solo día, para expresar y alimentar nuestra alegría desde la certeza de que Cristo vivo camina a nuestro lado. Él nos sostiene, nos explica lo que no entendemos, ilumina nuestras oscuridades y nos alimenta con su Cuerpo y su Sangre.


La PASCUA JUVENIL ha sido un momento de compartir la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor, desde la oración, la convivencia y la alegría. Hemos sido casi 40, y hemos vuelto con un deseo renovado de ser Testigos valientes y alegres de JESÚS RESUCITADO.


Más información y materiales sobre la Pascua en: http://www.corazones.org/biblia_y_liturgia/temporadas/pascua/a_pascua.htm


SANTA MARÍA DE LA ALEGRÍA, Madre del Resucitado,
Nuestra Señora de los Infantes:
ruega por nosotros.

martes, 11 de marzo de 2008

LA SEMANA SANTA

La Semana Santa está formada por los últimos días de la Cuaresma (a partir del Domingo de Ramos) y el Triduo Pascual de la Pasión, Muerte, Sepultura y Resurrección del Señor.
Son ocho días cargados de celebraciones relacionadas con la Pasión y la Resurrección de Jesús, que proceden de la celebración que hacían los primeros cristianos. Ellos tenían una única celebración pascual durante la noche del sábado al domingo de Pascua. Celebraban el misterio de muerte y de vida propio de esta fiesta, recibían el bautismo –la iniciación- los nuevos cristianos, y todos, como Iglesia, pasaban de la noche al día.
Sin embargo, a partir del siglo IV, al terminar las persecuciones del Imperio romano contra los cristianos, y gozar éstos de libertad, la cosa cambió. En Tierra Santa se construyeron iglesias sobre los lugares vinculados a la vida de Jesús, especialmente en los de la Pasión. También se organizaron celebraciones en estos lugares y en el mismo día y hora en que ocurrieron. Así nació en Jerusalén la Semana Santa, y los peregrinos la extendieron a las demás Iglesias.
De este modo, la Vigilia Pascual perdió aparentemente la memoria de la muerte de Cristo, limitándose sólo a la resurrección. No debemos caer en este error, porque en cada acto siempre celebramos a Cristo, muerto y resucitado.

La Semana Santa no es un simple recuerdo o escenificación teatral de unos acontecimientos ya muy lejanos en el tiempo para nosotros. Como dice el concilio Vaticano II, “esos misterios se hacen presentes en todo tiempo para que los fieles puedan ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvación” (SC 102). La misma salvación realizada por Cristo con su muerte y resurrección, se hace presente para nosotros por medio de la liturgia de la Iglesia. Se actualiza la Pascua, se hace contemporánea a nosotros por medio de signos reales y eficaces.

La Semana Santa es una reconstrucción litúrgica de los últimos días de Jesús:
- Domingo de Ramos: entrada en Jerusalén (Mc 11,1-10) y el conjunto de la Pasión.
- Lunes Santo: unción en Betania (Jn 12,1-11).
- Martes Santo: anuncio de la traición de Judas (Jn 13,21-33).
- Miércoles Santo: la traición de Judas (Mt 26,14-25).
- Jueves Santo: se celebra la eucaristía queriendo revivir la Última Cena, y se vela en oración, acompañando Jesús en Getsemaní.
- Viernes Santo: dedicado al misterio de la cruz y a la muerte gloriosa de Cristo.
- Sábado Santo: día de silencio ante la sepultura del Señor.
- Domingo de Pascua: comienza en la noche santa la celebración del Misterio Pascual, acentuando sobre todo el triunfo del Señor sobre el pecado y la muerte.

La celebración de la Semana Santa es el centro del Año Litúrgico, y se prolonga la celebración de la Resurrección durante los cincuenta días del tiempo pascual, que culmina en Pentecostés, con la venida del Espíritu Santo para comunicarnos la misma vida divina del Resucitado.

La importancia del domingo en la semana, es la que tiene la Pascua en el conjunto del Año Litúrgico.

martes, 4 de marzo de 2008

Decálogo de la Serenidad - Felicidad


1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente al día, sin querer resolver los problemas de mi vida todos de una vez.

2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé criticar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.

3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en este también.

4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten todas a mis deseos.

5. Sólo por hoy dedicaré 10 minutos a una buena lectura; recordando que, como el alimento es necesario para la vida del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la vida del alma.

6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.

7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos procuraré que nadie se entere.

8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.

9. Sólo por hoy creeré firmemente -aunque las circunstancias demuestren lo contrario- que la buena Providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie más existiera en el mundo.

10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular no tendré miedo de gozar de lo que es bello y de creer en la bondad.


JUAN XXIII. Diario del alma.